El
proceso de enseñanza-aprendizaje de las ciencias está determinado por los
errores conceptuales previos, así como las ideas previas no erróneas que tenga
el alumnado acerca de la realidad estudiada.
Si
el nuevo conocimiento se construye sobre ideas previas erróneas, el proceso de
enseñanza-aprendizaje de los nuevos conceptos no se desarrollará con éxito, o
incluso los alumnos podrán aprenderlos con el único objetivo de aprobar el
examen, olvidándolos posteriormente y volviendo a sus ideas previas fuera de la
clase.
Aunque
la sola realización de experimentos en el aula en un contexto formal no
garantiza que se produzca el cambio conceptual, trabajar a partir del método
científico contribuye a promover ese
cambio. Y se pretende que los alumnos y alumnas se den cuenta de sus
errores conceptuales lo que puede promover el inicio de un proceso de
razonamiento, de la construcción del conocimiento científico y el aprendizaje
profundo.
Para
enseñar las ciencias de una manera más lúdica y didáctica podemos recurrir a la
realización de experimentos, ya que los alumnos de esta manera aprenderán por
descubrimiento y les resultará más interesante y llamativo aprender de esta
forma. Además, se interesarán por los contenidos y se realizará un aprendizaje
óptimo.

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